Son etapas. Se abren se cierran. Todas interrelacionadas, unidas por
nexos. Tú eres uno de los nexos más importantes de mi vida. Eres mi ladrillo y
a veces traes incorporado el cemento. Como una oración, con sus complementos,
con sus núcleos.
Mi ángel, el que me
cuida, el que me protege y defiende, mi amiga.
16 años me ha
costado conocer tus manías, tus defectos y virtudes, tu comida favorita y tus
aficiones.
16 han sido los
años que hemos tardado en forjar esto y en darme cuenta de que prefieres la
nutella a la nocilla, que eres de Coca-Cola light con mucho gas y de café por
las "mañanas". Que no te gusta que toquen con perseverancia el
timbre, que eres orgullosa y testaruda y que tu capacidad de amar es infinita.
Hoy nos toca
despedirnos, decirnos hasta luego, hasta pronto, pero estoy aquí, para ti y
para siempre. Porque sí, porque para eso llevamos tantísimo tiempo construyendo
un castillo fuerte y con grandes cimientos, uno que ni con el soplido del lobo
feroz se derrumbe.
Bienvenida a mi
castillo, a mi morada, a mi vida, a mi corazón.
Gracias por
cuidarlo, mantenerlo limpio y desinfectado de dolor.
Hoy se abre una
nueva etapa, aprovéchala y recuerda que te echo de menos cada instante. No temas
por el tiempo ni la distancia pues nos hará más fuertes.
Arriba el ánimo y
brinda por nosotras.
Hasta pronto, muy
pronto.
Te quiero mucho.
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