Una imagen vale más que mil palabras... o eso dicen.
jueves, 18 de octubre de 2012
Nace, vive y muere.
De repente se vuelve impredecible todo lo que era predecible. El blanco se vuelve negro y viceversa. Lo que era amor se transforma en odio, la paz torna en rabia, la confianza en dudas y la unión se quiebra. Pero hay cosas que no cambian, la lluvia sigue cayendo, el viento sigue soplando y tus ideas inamovibles. La gravedad existe, los sueños son abstractos y la pasión se apaga. El cariño llena, las lágrimas vacían y el sexo desahoga.
Las expectativas se adaptan pero no cambian.
El dolor se transforma y desaparece.
Las heridas se cierran y cicatrizan.
La sonrisa es intermitente y como viene, se va.
Las casualidades existen, si no, nadie las nombraría.
Hay cosas que cambian, rápido o lento, y hay cosas que no. No importa el tiempo ni la distancia, las vivencias o los golpes, continúan fijas. ¿Es bueno?, ¿es malo?... Es simplemente relativo. Pero una cosa es cierta, no todo lo es y no todos los cambios son buenos, a veces la lluvia se hiela y, a veces, tus ideas parecen cambiar de parecer.
Las expectativas se adaptan pero no cambian.
El dolor se transforma y desaparece.
Las heridas se cierran y cicatrizan.
La sonrisa es intermitente y como viene, se va.
Las casualidades existen, si no, nadie las nombraría.
Hay cosas que cambian, rápido o lento, y hay cosas que no. No importa el tiempo ni la distancia, las vivencias o los golpes, continúan fijas. ¿Es bueno?, ¿es malo?... Es simplemente relativo. Pero una cosa es cierta, no todo lo es y no todos los cambios son buenos, a veces la lluvia se hiela y, a veces, tus ideas parecen cambiar de parecer.
viernes, 12 de octubre de 2012
adiccccción
Apurando el cigarrillo hasta el final, canciones de amantes suicidas en los oídos y ansiedad acumulada en la garganta. De nuevo la puta sensación de incertidumbre y de nuevo las ganas de adelantar el tiempo, de vivir ya el futuro, donde el recuerdo sea nómada, que no permanezca más de lo necesario, hasta que se agoten los recursos que, espero que en ese entonces, sean escasos.
Viendo desvanecerse el humo, con la piel erizada y siguiendo un ritmo lento a dos tiempos. Mirando al horizonte, la misma ciudad desde otra perspectiva, una más ajena, más...solitaria. Y de nuevo vuelven, se nubla la vista y las luces de la ciudad se vuelven abstractas, dibujan lineas difusas entre lágrimas que parecen padecer la acrofobia más profunda.
Viendo desvanecerse el humo, con la piel erizada y siguiendo un ritmo lento a dos tiempos. Mirando al horizonte, la misma ciudad desde otra perspectiva, una más ajena, más...solitaria. Y de nuevo vuelven, se nubla la vista y las luces de la ciudad se vuelven abstractas, dibujan lineas difusas entre lágrimas que parecen padecer la acrofobia más profunda.
Vibra el móvil, palabras vacías, conversaciones banales, repetidas...Y la rabia vuelve como el primer día. Definitivamente los ojos se desbordan, unas lágrimas caen limpias al suelo, me levanto del banco de piedra, no pienso pensar más, vuelvo a casa, y de camino, re-aparece el mono, los signos que evidencian mi adicción.
jueves, 4 de octubre de 2012
Feliz día.
Hoy estaba rebelde así que en vez de seguir mi estúpida rutina de 'llanto, suspiro y ensalada' decidí romper las reglas con 'sonrisa, baile y chocolate'.
Pasé de una actitud fatalista a una bucólica, teniendo en cuenta, por supuesto, que la última no iba a darse en su máximo esplendor a menos que yo hiciera rotar el eje y cambiara el punto de vista hacia uno que dijera: "con lo bueno sonrío, con lo malo aprendo a reír"
Hoy estaba rebelde y como estaba cansada de esperar a que llegara el tren, salí de la estación y eché a correr entre las calles y el viento en busca de mi destino.
Hoy nada podía detenerme, hoy decidí cambiar mi vida o, mejor dicho, mi forma de verla. Ser capaz de ver las dicotomías que creo y demás distorsiones. Hoy es un buen día para ser feliz. Hoy no tenía ningún motivo para levantarme hasta que me miré al ombligo y descubrí que YO era el mayor motivo. El mayor, el único o, por lo menos, el primero.
Hoy cambio mi historia, mi futuro está en mis manos y, aunque la paciencia se escapa a hurtadillas por la puerta trasera, he dejado de esperar y... si no espero, no desespero.
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