No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
Mario Benedetti
jueves, 29 de agosto de 2013
sábado, 10 de agosto de 2013
No tengo muy claro si lo que hacia lo hacia porque sabía o porque la música la usaba como a una marioneta pero sus movimientos eran melódicos, limpios, atrayente de miradas curiosas. Era una expresión corporal y emocional que producía adicción transformando a aquel que la hubiera visto en un yonkie de sus encantos.
Yo quería ser como ella, bueno, yo y todo el que la viera, pasaba de ser un simple cuerpo en movimiento a un sueño inalcanzable porque, quisiera quien quisiera y practicara tanto como quisiera nadie podría alcanzar esa fluidez y esa naturalidad a la hora de seducir con el cuerpo.
Rompía corazones mientras los zapatos se desgastaban y su aura permanecía intacta. Todo era una correlación de estados subconscientes que florecían en la consciencia de los visitantes que, perplejos, rendían culto a sus curvas y se perdían entre ondas corporales. Su cuerpo, eterno, entre la memoria y los recuerdos de los ojos que la vieron. Viva en esencia y dentro de alguien que aun permanece altiva y elegante tras tantas vueltas de vinilo y tantas trabas en el suelo.
Cojo una calada de tu boca y saboreo lentamente el tiempo que me queda contigo, no concreto la duración pero tal vez sí un poco su sabor. No es dulce ni amargo y tampoco sabe mal, es una textura característica que yace en mi paladar. El tiempo chilla y desgasta mis oídos, dejo de oír todo lo que me rodea y me centro en tus latidos. Juegan arrítmicos mientras te acercas por detrás y dibujas con tu lengua entre lunar y lunar el boceto de una noche donde no hay un punto concreto al que llegar. La luz se divide entre dos puntos de vista que dependiendo de la perspectiva resultan tan dicotómicos como complementarios. Y así, entre sombras y luces dibujamos graffitis abstractos en paredes impregnadas de humo, saliva y ...
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