
Levántate y busca lo que quieres pues, tal vez, aquello que quieres
también espera ser encontrado. Durante la búsqueda encontrarás distracciones,
tropezones y demás impedimentos pero la lucha no será en vano cuando obtengas
lo que deseas y por lo que has recorrido tantos kilómetros bajo millones de
grados de temperatura distintos, miles de estaciones, cientos de lunas y otros
tantos de soles.
Pelea contra cada adversario que quiera lo mismo y demuestra que lo tuyo
es tuyo por mérito propio, que nadie te lo regaló y que nadie que luche igual o
menos podrá arrebatártelo. Recuerda que la obtención de lo querido no significa
que ya se haya ganado pues, en más ocasiones de las esperadas, la verdadera
lucha comienza aquí, en la prevalencia de la posición.
Pero recuerda que si llevas demasiado tiempo persiguiendo lo que quieres
sin obtener respuesta o una ralentización de su velocidad, tal vez estés
corriendo en la dirección equivocada. Si ya tienes los zapatos rotos y los pies
llenos de llagas, cambia el rumbo porque una cosa es luchar, persistir y
resistir y, otra distinta, masacrarse, repetir y perecer.
No esperes a que te encuentren pues, tal vez, aquello que quieres
también espera.
